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Batalla al Ébola del Olivo. Hacia una agricultura sostenible

Hacia una agricultura sostenible.

Hace pocos días conocíamos el proyecto de investigación básica recién puesto en marcha por la microbióloga Patricia Bernal Guzmán, jefa de grupo e investigadora Ramón y Cajal en el departamento de Microbiología de la Facultad de Biología de la Universidad de Sevilla gracias a una de las becas Leonardo para investigadores y creadores en entre 30 y 45 años de la Fundación BBVA, dotada con 40.000 euros.
 
El curriculum investigador de la microbióloga es, tal y cómo puede verse en la información facilitada por el Vicerrectorado de Investigación de la Universidad de Sevilla, muy amplio y productivo.
 
También ha colaborado acitvamente con la “Society of Spanish Researchers in the United Kingdom” o SRUK.


Patricia Bernal Guzmán. Fuente Society of Spanish Researchers

Según se informa la amenaza que se cierne sobre el olivo, así como sobre viñedos, almendros, cítricos, el café o los frutales de hueso se llama Xylella fastidiosa: una bacteria procedente de América detectada por primera vez en Europa hace 8 años, que ataca al xilema de ciertas especies vegetales provocándoles una enfermedad incurable, la conocida como “enfermedad de Pierce”.

La bacteria es inoculada en la savia del árbol por los insectos chupadores - la mayoría insectos tan comunes como el mosquito o la cigarrilla -, taponando los vasos por los que circula ésta desde las raíces hasta las hojas, asfixiándolo lentamente, debilitándolo severamente y provocando finalmente su muerte. Es tal la gravedad de la enfermedad que provoca en los árboles que se ha dado en llamar el “ébola del olivo”, aunque no se trate de un virus ni infecte a otros seres vivos. 

La preocupación en el sector olivarero español es total, dadas nuestros 2,5 millones de hectáreas de olivar y la enorme importancia de este árbol para nuestra cultura y nuestra economía.

Representa un problema formidable para el que hasta la fecha la única solución posible pasa por talar los árboles afectados, en un radio de 50 metros de cualquier olivo infectado. El problema con los olivos es que hasta que se detectan los primeros síntomas puede pasar cierto tiempo, permitiendo la bacteria propagarse sin ser detectada.

La investigación que se va a desarrollar presenta un enfoque novedoso, ya que no se trata de hacer frente a esta bacteria con nuevos compuestos artificiales, sino usando otra bacteria que ya existe en la naturaleza para combatirla, la denominada “Pseudomonas putida KT2440”, que es en palabras de la propia investigadora “una bacteria segura, muy bien estudiada y con gran capacidad para mater patógenos de plantas”. 

Literalmente se trata de enfrentar a las 2 bacterias, haciendo que la “Pseudomonas putida KT2440” ataque con diferentes toxinas a la bacteria no deseada, tal y como se ha hecho ya con éxito con otros cultivos como los guisantes, el tomate o la judía.

Es lo que se conoce cómo biocontrol

Tal y cómo explica la investigadora “la ventaja principal de esta técnica sobre cualquier otra que utilice agentes químicos para contener estas plagas y enfermedades es que esta técnica no representa ninguna amenaza para el medio ambiente – no contaminan ni las aguas subterráneas ni los suelos -, ni para la salud de las personas o los animales

La denominada “X.fastidiosa” – apodo que se ha granjeado la bacteria por su dificultad para ser cultivada y estudiada en laboratorio – es conocida desde hace mucho tiempo en América, donde ya ha causado grandes problemas en viñedos en Estados Unidos y en cítricos en Brasil, expone.

A pesar de estos malos datos, la cepa más tristemente famosa de X.fastidiosa es la que se detectó en el sur de Italia en 2013 en la localidad de Puglia, donde arrasó miles de hectáreas de olivar e infectó a otras 30 especies de plantas hospedadoras.

Esta misma cepa fue posteriormente detectada en 2015 en la isla de Córcega y en 2016 tanto en Francia cómo en España, donde se localizaron plantas de acebuche, olivo, almendro y vid afectadas en Mallorca, Menorca e Ibiza. En 2017 se localiza en almendros de la provincia de Alicante, en la localidad de Guadalest. En 2018 se detecta en Madrid y en Almería, para ser nuevamente encontrada en 2019 en la región de Oporto en Portugal.

Por suerte, la cepa que mayores problemas ha causado en plantaciones con olivos centenarios en Italia no ha llegado aún a España según se informa. Se están tomando medidas especiales para preservar las plantaciones de olivo del sur de España de este patógeno, dando el tremendo impacto que podría tener allí este patógeno.

El proyecto tendrá una duración de 18 meses y en él se contempla únicamente la fase de investigación básica, para posteriormente buscar la fórmula concreta para introducir esta bacteria protectora en el olivo o en el insecto, algo que llegará en una segunda fase.

A lo que no afecta de ninguna forma es a la calidad, sabor e intensad de nuestro aceite. ¿Lo has probado ya?






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